
Buenos días, peque. Hoy Growy te lleva a un gran prado lleno de flores de colores. Todo se ve alegre, menos una pequeña nube gris que flota en silencio sobre la hierba.

'Mira', susurra Growy. 'Creo que hoy la nube está un poco triste.' Miras hacia el cielo. La nube está quieta y callada, y entonces cae de ella una gotita. Luego otra.

Mientras las gotas caen suavemente sobre el prado, sucede algo especial. Las flores abren despacio sus pétalos, la hierba se vuelve aún más verde, y las mariposas empiezan a volar felices. Growy sonríe. 'A veces la lluvia ayuda a que algo hermoso crezca.'

La nube ya no pesa tanto. Poco a poco se vuelve más clara, y el sol asoma por detrás. En el cielo aparece un gran arcoíris de colores. Una última gota cae en la palma de tu mano y, por un instante, brilla con todos los colores del arcoíris. Tú y Growy corren felices por el prado y ríen juntos. '¿Ves, peque?' dice Growy. 'A veces nuestro corazón también necesita un poco de lluvia. Cuando dejamos salir lo que sentimos, hacemos sitio otra vez para una sonrisa.' Miras el arcoíris que brilla sobre el prado y sientes calor en el corazón. Entonces Growy pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Growy. 'Cuando llegue un sentimiento, ponle un nombre en voz alta, igual que la nubecita.' Hasta mañana, peque.
