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Growy y la cama muy grande

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Escribe un nombre y aparecerá en el cuento. Se queda solo en este dispositivo.

La cama grande llegó esta mañana, peque, y durante todo el día fue lo más emocionante de la casa entera. Saltaste encima. Se la enseñaste a todo el mundo. Pero ahora la lámpara está bajita y la habitación está en silencio, y la cama ha ido y se ha vuelto enorme, y tú eres un puntito en medio de toda esa manta.

Growy se sube para ayudar y al instante se hunde en la almohada gigante y desaparece del todo. Solo asoman dos orejas. Tienes que sacar a Growy tirando de las patas. 'Bueno', dice Growy, sacudiéndose para recuperar la forma, 'esto es vergonzoso. Y además, yo tampoco he dormido nunca en una cama tan grande. Así que aquí los dos somos nuevos.'

Growy se endereza y mira bien a su alrededor. 'Ajá. Ya veo cuál es el problema. Esta cama no es demasiado grande. Es que está recién estrenada, y todavía no te conoce. Una cama es como un zapato: hay que amoldarla. Por suerte, para eso hay un truco, y solo puede hacerlo quien duerme aquí.'

Así que haces el truco de las esquinas. Apoyas la mano abierta en la primera esquina y dices tu nombre en voz alta, y bajo tu palma la esquina da un brillo cálido, como una brasa en el fuego. Segunda esquina: cálida. Tercera: cálida. Cuarta: cálida. Cuatro esquinas cálidas, todas alrededor de ti, y se quedarán cálidas toda la noche. 'Ya está', dice Growy. 'La cama no es demasiado grande. Solo espera aprender tu forma.'

Te acuestas en el medio, y el medio ya no está lejos de nada, porque en cada dirección hay una esquina cálida. Growy se enrosca en el hueco de tu brazo, donde encaja exactamente. 'Dime, peque', pregunta Growy, ya con sueño, '¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Growy. 'Apoya la mano en cada esquina de tu cama y di tu nombre. Cuatro veces. Así es como una cama te aprende.' Hasta mañana, peque.

💡Para conversar

  • ¿Qué le pasó a Growy en la almohada grande?
  • ¿Cuántas esquinas tuvo que aprender la cama?
  • ¿Qué necesita saber tu cama sobre ti?

👪Para ti

El paso de la cuna a la cama suele ser más difícil de noche de lo que sugiere la emoción del día, y un bache en la primera semana o dos es esperable, no una señal de que salió mal. La cuna era pequeña, acogedora y tenía paredes; una cama grande es espacio abierto, y el espacio abierto le suena a inseguridad a un cuerpo que intenta dormirse. Lo que más ayuda es volver a encoger el espacio: una almohada o una manta enrollada en el lado abierto, la cama pegada a la pared, las mismas sábanas de la cuna durante una semana para que huela bien, y un ritual que el niño haga solo, para que la cama sea suya por hacer y no porque se lo digan. Cuenta con que se levante, y que la vuelta sea tranquila, aburrida y consistente. Si el momento coincide con la llegada de un hermanito, una mudanza o el inicio del jardín, suele merecer la pena esperar.

🎨Prueben esto

🛏️ Hagan juntos el truco de las esquinas a la hora de dormir: la mano abierta en cada una de las cuatro esquinas, el nombre dicho en voz alta, cuatro veces. Lleva diez segundos y le da al niño lo único que le falta en una cama nueva, que es sentirla suya.

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