
Hola, peque. Construyes una torre alta de bloques, y de pronto se derrumba con un gran ruido. Una sensación caliente y roja te sube desde los dedos de los pies hasta las orejas. Tus manos se cierran en puñitos apretados.

Es enojo, y se siente enorme, como un volcán a punto de desbordarse. Growy se sienta cerca y dice bajito: 'Veo un sentimiento grande. ¿Sabes? A mí también me llega a veces un sentimiento caliente y enojado. Tiene permiso de estar aquí. Vamos a ayudarlo a salir de forma segura.'

Growy te enseña la respiración de dragón. Inhalas por la nariz, despacio y hondo, y luego soplas un aire largo y cálido. ¡Y sale una nubecita de vapor de dragón! Con cada respiración, el resplandor rojo y ardiente a tu alrededor se ablanda hasta un azul tranquilo y fresco. Adentro por la nariz. Afuera como un dragón suave. Otra vez.

Poco a poco, la sensación caliente se enfría. Tus puños se abren como flores. Growy sonríe y dice: 'El enojo grande es como una ola. Sube, y si respiras, siempre vuelve a bajar.'

Ahora tus manos están lo bastante calmadas para construir de nuevo, esta vez despacio. Growy sonríe y pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Growy. 'La próxima vez que hierva un sentimiento caliente, suelta tres grandes soplos de dragón antes que nada.' Hasta mañana, peque.
