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Grow y el gran volcán

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Hola, peque. Construyes una torre alta de bloques, y de pronto se derrumba con un gran ruido. Una sensación caliente y roja te sube desde los dedos de los pies hasta las orejas. Tus manos se cierran en puñitos apretados. '¡Cálmate!', suelta Grow, asustado. '¡No te enojes!'

Pero el sentimiento no obedece. En lugar de calmarse, se hace todavía más grande, más caliente, más rojo, como si alguien le hubiera echado leña al fuego. '¡Ahora es peor!', dices. Grow se queda paralizado, sorprendido.

'Eso no ayudó', dice Grow en voz baja. 'Al enojo no le gusta que le digan que pare. Le gusta que le den una salida.' Grow te enseña la respiración de dragón. 'Inhala por la nariz, despacio y hondo, y luego sopla un aire largo y cálido.'

Inhalas por la nariz. ¡Y sale una nubecita de vapor de dragón! Con cada respiración, el resplandor rojo y ardiente a tu alrededor se ablanda, poco a poco, hasta un azul tranquilo y fresco. Adentro por la nariz. Afuera como un dragón suave. Otra vez. Esta vez el sentimiento de verdad se suelta, paso a paso, no de golpe.

Tus puños se abren como flores. Ahora tus manos están lo bastante calmadas para construir de nuevo, esta vez despacio. 'La próxima vez', dice Grow, 'no te voy a decir que pares. Solo vamos a respirar juntos.' Entonces Grow pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Grow. 'La próxima vez que hierva un sentimiento caliente, no trates de detenerlo. Suelta tres grandes soplos de dragón y déjalo pasar.' Hasta mañana, peque.

💡Para conversar

  • ¿Por qué el '¡cálmate!' de Grow empeoró las cosas?
  • ¿Qué ayudó en su lugar?
  • ¿Qué podrías intentar la próxima vez que llegue un sentimiento grande?

👪Para ti

El enojo es una emoción normal y sana, y los más pequeños lo sienten antes de poder manejarlo, porque la parte del cerebro que calma todavía se está construyendo. Lo que ayuda no es frenar el sentimiento, sino guiar a través de él: nómbralo con calma, quédate cerca en lugar de apartar al niño, y ofrece una salida física sencilla como respirar despacio, dar pisotones o apretar un cojín. Los niños se calman contigo antes de calmarse solos, así que tu propio cuerpo tranquilo es la herramienta más poderosa que tienes.

🎨Prueben esto

🌋 Practiquen la respiración de dragón cuando estén en calma. Con todos relajados, inhalen por la nariz y suelten juntos un largo soplo de dragón varias veces. Ensayarla en un momento tranquilo hace mucho más fácil recurrir a ella cuando un volcán de verdad empieza a hervir.

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