
Cierra los ojos, peque. Esta noche tu amigo Growy te lleva a un bosque pequeño y tranquilo. Te detienes al borde del bosque. La oscuridad es grande y negra. Tienes un poco de miedo, y está bien. Growy te da la mano.

De repente algo susurra entre los arbustos. Te quedas inmóvil. '¿Qué fue eso?', susurras. Las ramas se abren. Del arbusto sale un conejito. Le tiembla la nariz. Growy sonríe. Y tú también.

Growy señala el cielo. Los dos se quedan en silencio y miran hacia arriba. Entonces una estrella se enciende. Luego otra. Luego una tercera. Todo el cielo se llena de lucecitas brillantes. Y una, la más brillante de todas, te hace un guiño, solo para ti. Sonríes.

'¿Ves?', dice Growy. 'Si no hubiera oscuridad, nunca las veríamos.' Growy susurra: 'Cada vez que veas las estrellas...' Y tú lo terminas: '...la oscuridad guarda su luz.' Entonces Growy pregunta bajito: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Asientes. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para esta noche', susurra Growy. 'Antes de dormir, encuentra tres estrellitas en tu habitación.' Tomas la mano de Growy. Buenas noches, peque.
