
Hola, peque. Hoy tu amigo Grow te acompaña al médico para una revisión. En la sala de espera hay sillas blandas, una cesta de cuentos y una enfermera amable que te saluda con la mano. Una pequeña preocupación aparece en tu pancita. 'Yo también siento cosquillas de nervios', confiesa Grow, apretándote la pata. 'Pero voy primero, para que veas que no da miedo.'

El médico apoya el estetoscopio frío y redondo sobre el pecho de Grow. '¡AY, QUÉ FRÍO!', chilla Grow, saltando hacia atrás tan rápido que se golpea una oreja contra la silla. '¡Horrible! ¡Terrible! ¡Nunca más!' Te quedas mirando. Eso no parece muy tranquilizador.

El médico sonríe y frota el estetoscopio entre las manos hasta calentarlo. 'Grow olvidó esperar a que se calentara', dice con calma. Con curiosidad, extiendes la mano y pides probarlo tú. Sientes un círculo fresco en la piel, solo un instante, y luego nada. 'Grow', dices, 'solo está frío. No duele nada.' Grow ladea la cabeza. '¿De verdad?' 'De verdad.'

Ahora el médico apoya el estetoscopio con cuidado en tu pecho, y tú ya lo sabes: solo frío, y luego pasa. Escuchas tu propio corazón latir como un tamborcito, pum-ba-pum. Una lucecita se asoma en tus orejas, y una banda suave aprieta tu brazo con cariño y luego lo suelta. Haces cada parte, con una respiración tranquila cada vez. Grow observa desde un lado, un poco avergonzado, un poco orgulloso.

El médico te da tu premio: una pegatina de un leoncito que suelta un rugido suavecito cuando lo aprietas. De camino a casa, aprietas la pegatina y suelta su rugido suave. 'Tú sabes eso mejor que yo', dice Grow. 'El frío solo pasa, no hace falta chillar.' Sonríes. Entonces Grow pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Grow. 'Toca algo frío y cuenta hasta tres. Ya verás, solo está frío, no duele.' Hasta mañana, peque.
