
Hola, peque. Una tarde, tú y Growy notan que algo brilla suavemente en la hierba alta. Es una estrellita, caída del cielo, que parpadea triste. 'Perdí el camino a casa', susurra. Tú y Growy deciden ayudar.

Y allá van, a una pequeña aventura. Siguen un rastro de chispas plateadas por el prado, junto a un estanque soñoliento donde las ranas les parpadean, y bajo un árbol cuyas hojas brillan como monedas.

El camino se divide en dos. ¿Por dónde? Growy señala a la izquierda con mucha seguridad. Pero la estrellita brilla suave hacia la colina de la derecha. Confías en la estrellita, tomas la patita de Growy y subes por la ladera de hierba blanda, más y más alto hacia el cielo abierto. 'Buena decisión', susurra Growy.

Arriba, el viento es fresco y todo el cielo se extiende sobre ti, lleno de amigos que titilan. Pero la estrellita se pone tímida. '¿Y si soy demasiado pequeña para brillar allá arriba?', se preocupa.

La sostienes con cuidado entre las manos y la levantas bien alto. Growy dice: 'Hasta la luz más pequeña puede encontrar el camino a casa, y ayudarla a brillar se siente maravilloso.' La estrellita flota arriba, arriba, y encaja en su lugar con un titileo feliz. Y mira, ha dejado una chispita brillando en la palma de tu mano, solo para ti.

Todo el camino a casa, la estrellita te guiña desde lo alto, más brillante que antes. Growy sonríe y pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Growy. 'Esta noche, mira arriba y encuentra la estrellita más pequeña de todas, y salúdala con la mano.' Hasta mañana, peque.
