
Mientras te acurrucas en la cama, peque, tu pulgar encuentra su lugar acogedor favorito cerca de la boca, tal como siempre hace. '¡Ya no necesitas eso!', dice Grow rápido, y te aparta la mano de la boca con cuidado. 'Se acabó eso.'

Tu mano se queda vacía y rara, flotando sin saber adónde ir. Se siente incómodo, como cuando falta algo y no sabes qué poner en su lugar. 'Lo extraño', dices bajito. Grow ladea la cabeza, sorprendido. 'Solo te lo quité, sin darte nada a cambio. Eso no está bien.'

Grow se asoma bajo la manta y saca una almohadita con forma de nube, suave como un susurro. La abrazas con los dos brazos y aprietas, y la nubecita tararea la canción de cuna más pequeñita. 'Esta te tararea de vuelta cuando la abrazas fuerte', dice Grow. 'Ahora tu mano tiene adónde ir.'

Grow se acerca un poco. 'A mí también se me da por mordisquear la esquina de mi manta, cada noche, hasta encontrar algo nuevo para abrazar. Lleva varios intentos, y está bien.' Sonríes, imaginando a Grow con la esquina de la manta toda mojada.

Abrazas fuerte la almohadita de nube contra tu pecho, con el pulgar descansando tranquilo a tu lado, y los ojos se te ponen pesados. Grow alisa la manta y pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Asientes, con calma y sueño. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Grow. 'Esta noche, elige algo suave para abrazar fuerte, y deja que tu pulgar descanse un poco.' Hasta mañana, peque.