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Grow y el plato arcoíris

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Escribe un nombre y aparecerá en el cuento. Se queda solo en este dispositivo.

Hola, peque. Hoy tu amigo Grow te lleva a un jardín soleado donde la comida crece en todos los colores: bayas rojas, guisantes verdes, zanahorias naranjas, ciruelas moradas. Todo un arcoíris, listo para conocer. Cerca hay una ardillita que mordisquea la misma nuez de siempre. '¿Comida nueva? Fácil', dice Grow, y agarra la baya roja más grande. '¡Solo le das un buen mordisco, y listo!'

Grow muerde de golpe un trozo enorme, sin siquiera mirarlo ni olerlo antes. '¡PUAJ!', chilla Grow, arrugando toda la cara. '¡Rara! ¡Horrible! ¡Nunca más!' La ardilla salta del susto. Tú solo te quedas mirando. Eso no parece una buena recomendación.

'Yo lo haré distinto', dices. 'Primero solo la voy a saludar.' Miras la baya, la hueles, la tocas con la punta del dedo. No te apuras. La ardilla se acerca, curiosa, mirando lo que haces.

Luego pruebas el bocadito más pequeño posible, de esa misma baya que Grow juzgó tan rápido. No es rara. No es horrible. Es solo dulce, y un poquito ácida. 'Grow', dices, 'no era rara. Solo mordiste demasiado rápido.' Grow parpadea. 'Puede que sí.' La ardilla junta valentía, prueba un guisante con un bocadito pequeño, y abre mucho los ojos.

Tu plato ahora parece un arcoíris, no porque esté todo comido, sino porque sabes saludar a tu manera, a tu propio ritmo. Entonces Grow pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Grow. 'Mañana saluda a una comida nueva. Solo con la mirada, el olfato o una lamidita, sin apuro.' Hasta entonces, peque.

💡Para conversar

  • ¿Por qué no salió bien el gran mordisco de Grow?
  • ¿Qué pequeños pasos haces antes de probar una comida nueva?
  • ¿Qué comida nueva te gustaría conocer mañana?

👪Para ti

La cautela ante los alimentos nuevos (neofobia alimentaria) es una etapa normal del desarrollo que es más intensa entre los dos y los seis años, más o menos. La presión, los premios y "solo un bocado más" suelen ser contraproducentes. Lo que funciona es la exposición tranquila y repetida (un alimento nuevo puede necesitar de diez a quince encuentros relajados antes de que el niño lo acepte) y repartir los papeles: tú decides qué y cuándo se ofrece, tu hijo decide si come y cuánto. Tocar, oler y lamer ya cuenta como progreso real.

🎨Prueben esto

🌈 Armen un plato arcoíris. Pongan algunos alimentos de distintos colores sin ninguna presión por comer. Primero, que un adulto muerda demasiado rápido y haga un gran show dramático, y luego que tu hijo le muestre cómo hacerlo despacio: mirar, oler, tocar, quizás lamer.

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