
Hola, peque. Esta mañana Growy quiere alistarse sin ayuda, pero ay. Growy se pone un calcetín de lana calentito sobre una oreja y sonríe: '¿Qué tal me veo? ¡Uy, y si escucho, oigo el mar aquí dentro!' Tú sueltas una carcajada.

'¡Los calcetines van en los pies, tontito!', te ríes, y le muestras a Growy cómo. Growy lo intenta otra vez y se planta el calcetín en la OTRA oreja. Te ríes tanto que casi te caes. Luego se lo pones con cuidado en un pie inquieto.

Después, Growy agarra un cepillo de pelo y empieza a frotarse los dientes con él. '¡A menta!', dice Growy con orgullo. 'No, no', te ríes, 'ese es para el pelo. Este pequeñito es para los dientes.' Le pasas el cepillo de dientes y le muestras el cepillado en redondo.

Luego Growy intenta comer cereal con un tenedor, y la leche salpica por todas partes. ¡Plaf! Traes una cuchara y tomas un gran bocado para mostrar cómo. Growy te observa con atención y aprende de quien sabe. Y quien sabe eres tú.

Por fin, cuando todo está listo, Growy te da un abrazo enorme. 'Todos nos equivocamos a veces, y un amigo paciente hace que aprender sea divertido.' Sientes orgullo, calorcito y una gran sensación de ser muy capaz.

El resto del día, cada vez que Growy no sabe algo, Growy simplemente te mira y te copia. Luego Growy pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Growy. 'Sé el maestro: muéstrale a alguien una cosa que ya sabes hacer.' Hasta mañana, peque.
