
peque está en brazos. Me voy ahora. Vuelvo.

Growy mueve la mano. La mano pequeña también. Adiós, adiós.

La puerta se cierra. La habitación sigue igual. Vuelvo.

La puerta se abre. Aquí estoy. Hola, hola.

Escribe un nombre y aparecerá en el cuento. Se queda solo en este dispositivo.

peque está en brazos. Me voy ahora. Vuelvo.

Growy mueve la mano. La mano pequeña también. Adiós, adiós.

La puerta se cierra. La habitación sigue igual. Vuelvo.

La puerta se abre. Aquí estoy. Hola, hola.
Irse suele ser más duro para quien se va de lo que parece desde fuera, y eso no es señal de que lo estés haciendo mal. A los bebés suele ayudarles una despedida corta y siempre igual: un abrazo, una frase, y fuera. Alargarla estira justo la parte más difícil, para los dos. Marcharse a escondidas evita el llanto en ese momento, pero se recomienda más despedirse, porque así la marcha tiene una forma y un final. Algunos bebés lloran después de que el adulto se va y luego se calman con la persona que se queda. Si puedes, pregúntale cómo fue después, en lugar de imaginarlo. Y lo que tú sientes mientras estás fuera es real, aunque la salida esté planeada, sea corta y del todo corriente.
👋 Elige una despedida que harás igual cada vez: el mismo abrazo, la misma frase, el mismo gesto en la puerta. Corta, y siempre la misma.