
Hola, peque. Has estado cavando en el jardín con Grow, y mira tus manos. Están cubiertas de tierra marrón y desmenuzada. 'Yo sé exactamente cómo se hace esto', dice Grow con seguridad. 'Mira.'

Grow mete las dos patitas bajo el agua un segundo entero, las sacude, y las levanta bien alto. '¡Listo!' Pero tú miras con más cuidado. 'Grow', dices, 'todavía tienes tierra entre los dedos.' Grow mira hacia abajo, sorprendido. La tierra sigue ahí de verdad, bien metida entre cada dedito.

'¿Cómo no se la llevó el agua?', pregunta Grow confundido. 'El agua sola no limpia', dices. 'Hay que frotar también, sobre todo entre los dedos, ahí es donde más se esconde la tierra.' Le muestras en tus propias manos: dedo por dedo, arriba, abajo, entre medio.

Esta vez Grow frota despacio, dedo por dedo, mientras tú cuentas en voz alta hasta veinte. Las burbujas se sienten resbaladizas y suaves, y cada una lleva un arcoíris diminuto. Cuando Grow se enjuaga, miran juntos las patitas bajo la luz, y esta vez no queda ni una mota de tierra. 'Ahora sí está listo', dices. Grow mueve las patitas limpias, con orgullo.

Ahora tus manos están listas para la merienda, limpias hasta el último dedo. 'Tú sabes algo que a mí siempre se me olvida', dice Grow. 'El agua sola no limpia, hay que frotar también.' Entonces Grow pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Grow. 'La próxima vez que te laves las manos, revisa entre cada dedo antes de decir listo.' Hasta mañana, peque.
