
Buenas noches, peque. Esta noche tu amigo Growy te lleva arriba, a un cielo ancho y oscuro, salpicado de estrellas. Allí brilla tu estrella, cálida y luminosa. Pero esta noche algo se siente un poco distinto en el aire.

'Muy pronto va a nacer una estrella nueva y pequeñita', dice Growy en voz baja. En ti parpadea un pensamiento preocupado: si llega una estrella nueva, ¿la mía brillará un poco menos? Growy asiente. 'Es un sentimiento de verdad, y está bien tenerlo.'

Entonces, un destello, una pequeña estrella nueva se enciende. Es diminuta, y un poco temblorosa. Miras rápido tu propia estrella. Y mira: no se ha apagado ni un poquito. Las dos brillan, una al lado de la otra.

'El amor no se divide. Crece', susurra Growy. 'El cielo solo hizo sitio para una luz más.' La pequeña estrella nueva mira hacia arriba, a la tuya, temblando, tratando de aprender a brillar.

Así que brillas un poco más firme y le muestras el camino a la estrella pequeña. Puedes ser una luz suave. Puedes ser la estrella grande y cálida a la que ella mira. Dos estrellas, juntitas en la oscuridad. Entonces Growy pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Growy. 'Sé la estrella grande y firme para alguien más pequeño, aunque sea un momento.' Buenas noches, peque.
