
Hola, peque. Hoy tu amigo Growy te lleva a un parque con un tobogán grande y muy alto. Los animalitos suben y, ¡fiuu!, se deslizan hacia abajo, riendo todo el camino. Tú también tienes muchas ganas de probar.

Pero la escalera se ve altísima. Un cosquilleo nervioso y tembloroso aparece en tu pancita. Growy asiente con cariño. 'Ese sentimiento tiene nombre. Se llama estar preparándote para ser valiente.'

Así que subes un escalón. Luego descansas. Luego un escalón más. Growy se queda justo abajo. 'No me voy a ningún lado. Tú marcas el ritmo: un solo escalón ya es motivo de orgullo.'

Arriba del todo, respiras hondo. Entonces, ¡fiuuu! Bajas deslizándote, el viento en la cara, y una risa sorprendida se te escapa. Por un instante, el viento parece silbar como una cancioncita alegre, animándote justo a tu lado. ¡Lo lograste! Growy resplandece: 'Ser valiente no es no tener miedo. Es intentarlo igual.'

Así que subes otra vez, y esta vez los escalones se sienten un poco más fáciles. El tobogán no se hizo más pequeño. Tu valentía se hizo más grande. Entonces Growy pregunta: 'Dime, peque... ¿crecimos un poquito hoy?' Sí. 'Aquí está tu pequeño crecimiento para mañana', dice Growy. 'Da un pequeño paso hacia algo que te dé un poquito de miedo.' Hasta mañana, peque.
